XV Encuentro Internacional de Estadísticas de Género

El 6, 7 y 8 de noviembre del año en curso se llevó a cabo el XV Encuentro Internacional de Estadísticas de Género en la ciudad de Aguascalientes, México. El  evento consistió en una serie de mesas de discusión en las que se analizó la generación, la calidad y el uso de información estadística en la conformación de las políticas del Estado, todo con miras hacia la Agenda de Desarrollo Sostenible Post-2015. Así, durante las tres jornadas de trabajo, se revisaron los avances y retos relacionados con los datos que permiten estudiar el adelanto de las mujeres y evaluar el progreso en la integración de la perspectiva de género a las acciones gubernamentales.

En general, la base para todas las discusiones fue el reconocimiento que la estadística de género actualizada es esencial no sólo para diseñar, sino también para implementar, evaluar y modificar las políticas públicas. Las distintas ponencias pusieron de manifiesto las grandes desigualdades que afectan a las mujeres en diversas materias. La única manera de combatir este fenómeno es la acción positiva del Estado: no sólo en forma de leyes, sino también por medio de estrategias diseñadas de manera explícita para remediar la vulnerabilidad económica, la violencia de género, los riesgos de salud, la exclusión política, la discriminación laboral o el rezago educativo. Para monitorear el progreso, se requiere de datos creíbles, tanto cualitativos como cuantitativos.

En esta línea, por ejemplo, Rubén Narciso (del Instituto Nacional de Estadística en Guatemala) expuso varios retos que enfrenta su país en materia de género. Hizo mención del aumento en la tasa de fecundidad juvenil en los últimos diez años; de la brecha salarial bajo la cual—por el mismo trabajo—las mujeres ganan 84% del ingreso de los hombres; de las 166,388 denuncias por violencia contra la mujer (de las cuales sólo 1,640 resultaron en una condena), y de la baja proporción de puestos públicos ocupados por mujeres (7.7% de la Corte Suprema de Justicia, 2.1 de las Alcaldías, 12% del Congreso). Lo más importante, de acuerdo con el ponente, han sido los avances en forma de comisiones, oficinas y seminarios cuya misión es la generación, difusión y monitoreo de los datos. Si bien aún quedan cosas por hacer (como capacitación, incidencia en los registros administrativos, aumento en los recursos destinados a este fin), la generación de información ha permitido definir y evaluar las primeras rutas de acción.

La situación es similar para el caso del estudio de la violencia de género en México. Gisela Ramírez, de la Subdirección de Estadísticas Sociales y de Violencia contra la Mujer del INEGI, presentó un panorama de la evolución de los datos en esta materia. Reconoció que desde la década de 1970 México comenzó a reconocer la violencia de género como un problema y, a partir de 1990, a definirla de manera concreta; sin embargo, no se llevó a cabo un intento de dimensionar el problema sino hasta 2003, cuando se llevaron a cabo la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) y la Encuesta Nacional sobre Violencia contra las Mujeres (ENVIM). La primera encuesta ha prevalecido por mayor tiempo y ha permitido sentar bases conceptuales, metodológicas y temáticas claras para estudiar la violencia de género no sólo en el ámbito doméstico, sino también en el laboral, el escolar y el social. Así, se puede saber que, de acuerdo con los datos más recientes (2011), las mujeres que trabajan reportan más violencia de todo tipo (emocional, económica, física y sexual) que aquellas que no lo hacen, o que 1.9% de las mujeres unidas a una pareja reportan ante las autoridades la violencia emocional o económica.

En relación con la participación en la toma de decisiones, Irune Aguirrezábal (ONUMUJERES) destacó el panorama favorable para la inclusión de las mujeres en América Latina dado por el crecimiento económico reciente y la estabilidad democrática relativamente generalizada. Señaló la necesidad de tomar medidas afirmativas para promover la democracia paritaria, de impulsar la perspectiva de género en las acciones y políticas de los gobiernos, de introducir como sea posible a más mujeres en la esfera pública, de presionar para que los partidos políticos favorezcan la igualdad sustantiva y de combatir las causas de discriminación y prejuicio contra las mujeres.

Este último aspecto está relacionado con las observaciones de María Ángela Sotelo (Coordinadora de la Mujer, Bolivia) y Paula Soto (INMUJERES, México). Sotelo presentó la estrategia de una campaña masiva (“50 y 50: Paridad es ahora”) para lograr la paridad de género en las elecciones bolivianas de 2014. La claridad de la propaganda y la continua comunicación con los medios, los partidos políticos y el público permitieron a los activistas justificar la necesidad de inclusión y dar visibilidad a las candidatas legislativas. Los resultados electorales no mienten: 44% del Senado y 51% de la Cámara de Diputados están compuestos por mujeres. Soto, por su parte, consideró los avances legales que en México han buscado fomentar mayor inclusión de las mujeres en la política. Advirtió, no obstante, que no ha habido un cambio cultural nacional, y que el intento de evadir o subvertir instrumentos como las cuotas de género prevalece. Hizo referencia, por ejemplo, a la solicitud de licencia que presentaron ocho diputadas en 2009 para ceder sus puestos a sus suplentes (varones).

Los participantes refirieron, en varios casos, algunas estrategias diseñadas para generar y difundir datos comparables. Por ejemplo, Francesca Grum—de la Unidad de Estadísticas Sociales de la División de Estadísticas de la ONU—explicó el Conjunto Mínimo de Indicadores de Género (52 indicadores cuantitativos y 11 cualitativos) que buscan favorecer los estudios de corte transversal. Harumi Shibata, de la Sección de Estadísticas Demográficas y Sociales de División de Estadísticas de la ONU, reseñó también el desarrollo de la Clasificación Internacional de Actividades para Estadísticas sobre el Empleo del Tiempo (ICATUS, por sus siglas en inglés) con el mismo propósito.

El reto fundamental es, en todos los casos, seguir impulsando la generación de estadísticas con perspectiva de género  y no sólo datos desagregados por sexo. Como señaló Marcela Eternod, Secretaria Ejecutiva de INMUJERES, la estadística nacional es un bien público. Durante la clausura del Encuentro, se enfatizó la necesidad de que los gobiernos inviertan más recursos en proyectos que creen datos de esta naturaleza. Sin información oportuna, capacitación continua y monitoreo constante, la búsqueda de la igualdad de género está destinada al estancamiento o, en el peor de los casos, al fracaso.

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